Noche de verano

Son noches donde crujen insectos y caen estrellas del cielo oscuro. Bajo nuestros pasos gimen piedras y se doblan cardos secos. Al fondo, desde las calles del pueblo se levanta un olor perenne a restos de carne de alguna caza y a rocío, a arroyo y a plantas humedecidas, a mosquitos perecidos.

Tarda la luna en salir, oculta aún tras las montañas, hasta bien entrada la madrugada no la veremos y habremos de contentarnos con contemplar las sempiternas estrellas que iluminaban nuestros sueños de pequeños y que olvidamos con tanta facilidad por causa de nuestros problemas cotidianos.

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