El mejor de los lugares

Recuerdo aún reciente aquella hermosa mañana que pasamos caminando por la sierra, primer día y preludio de un largo invierno. El sendero estaba fresco y frágiles rayos de sol destellaban sobre las hojas humedecidas. Hicimos el camino rápidamente, ya que no había apenas nadie. Solo naturaleza salvaje a un lado y al otro del estrecho valle que te impregna con su magia y se queda contigo para siempre adonde quiera que vayas. 

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